Pazo de Coruxo: tradición gourmet gallega con más de medio siglo de historia
En Pazo de Coruxo llevan más de 50 años en el mercado dedicados a los productos gourmet.
Hablar de proyectos que han sabido evolucionar desde Galicia manteniendo la calidad, la identidad y el vínculo con el territorio es hablar de Pazo de Coruxo. Detrás de esta marca gourmet existe una historia empresarial que comenzó en los años 60 y que hoy representa una de esas iniciativas capaces de conectar tradición, gastronomía y valorización de los productos gallegos.
Todo comenzó cuando dos jóvenes emprendedores vigueses, Casimiro Padín y Francisco J. Vázquez, decidieron unir esfuerzos con un objetivo común: crear su propia empresa. Así nació Padín & Vázquez, una iniciativa que durante décadas fue acumulando experiencia y conocimiento alrededor de materias primas como el cacao, el café o el azúcar.
Tras más de treinta años de trayectoria, ambos empresarios decidieron dar un paso más y crear una línea de productos gourmet nacida en Galicia, orientada inicialmente al mercado gallego pero que con el tiempo acabaría expandiéndose al resto de España y también a mercados internacionales. Ese proyecto se consolidó bajo el nombre de Pazo de Coruxo, una marca que hoy continúa apostando por la calidad, la tradición gastronómica y la creación de productos vinculados a la experiencia y al territorio.
Una propuesta gourmet ligada a la tradición y a la identidad
Desde 1968, Pazo de Coruxo trabaja alrededor de una amplia selección de productos gourmet que combinan tradición, sabor y presentación cuidada. La marca ha desarrollado una propuesta variada que abarca desde licores tradicionales gallegos hasta chocolates gourmet en distintos formatos, conservas y productos dulces inspirados en la tradición repostera.
Entre sus referencias destacan chocolates presentados en tabletas, latas y formatos especiales, así como colecciones turísticas diseñadas para convertirse también en recuerdo de lugares emblemáticos como Santiago de Compostela, Asturias, Cantabria o Andorra. La empresa trabaja además una línea de patés de productos del mar, incluyendo variedades como erizo, langosta, centollo o nécora, reforzando así el vínculo con la tradición gastronómica atlántica.
La propuesta se completa con dulces tradicionales como empiñonados, almendrados, membrillo con nueces, pastas o tejas de almendra con chocolate, construyendo un catálogo donde la calidad del producto y el cuidado por los detalles siguen siendo elementos centrales.
Valor añadido desde Galicia
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es precisamente su capacidad para generar valor añadido desde Galicia a través de la transformación y comercialización de productos gourmet.
En un contexto donde muchas veces el territorio queda reducido únicamente a la producción primaria, iniciativas como Pazo de Coruxo demuestran la importancia de desarrollar marcas capaces de transformar tradición gastronómica y productos vinculados al territorio en experiencias diferenciadas y competitivas.
Además, este tipo de proyectos contribuyen a reforzar algo fundamental para el futuro del rural y de Galicia: la capacidad de construir identidad económica alrededor de la cultura alimentaria, el patrimonio gastronómico y la calidad.





