As Vacas dos Meus: cuando la ganadería también cuenta una historia
As Vacas dos Meus entiende la ganadería como una continuidad natural del paisaje, de los ritmos del campo y de una forma de vivir que todavía resiste.
En el rural gallego hay proyectos que no se explican solo por lo que producen, sino por cómo se relacionan con la tierra y con quienes la habitan. Iniciativas que entienden la ganadería no como una industria desconectada del entorno, sino como una continuidad natural del paisaje, de los ritmos del campo y de una forma de vivir que todavía resiste. Ahí se sitúa As Vacas dos Meus.
No es un nombre escogido al azar. Remite a pertenencia, a cercanía, a una relación directa entre las personas, los animales y el territorio. Una declaración de intenciones que se confirma en la forma de trabajar.
Ganadería con los pies en la tierra
As Vacas dos Meus apuesta por un modelo de ganadería extensiva en el que el pasto y el manejo respetuoso marcan el ritmo. Las vacas viven al aire libre, alimentándose de los recursos que ofrece el propio territorio, en un sistema que prioriza el bienestar animal y la salud del suelo frente a la productividad a corto plazo.
Aquí no hay atajos. Hay tiempo, observación y una comprensión profunda de cómo funciona el ecosistema. Cada decisión, desde el manejo de las parcelas hasta el cuidado del ganado, tiene detrás una lógica sencilla: si el sistema está equilibrado, el resultado llega solo.
Una respuesta serena a un modelo tensionado
Durante años, la ganadería ha estado atrapada entre la presión de los precios, la estandarización y una narrativa que la ha simplificado hasta el extremo. Proyectos como As Vacas dos Meus no entran en ese ruido. Responden con hechos, demostrando que es posible producir alimentos de calidad sin forzar el territorio ni romper los ciclos naturales.
Esta forma de trabajar no busca competir en volumen, sino en coherencia. En demostrar que la ganadería puede seguir siendo una actividad viable si se entiende como parte de un sistema vivo y no como una cadena industrial aislada.
Del campo a quien consume, sin perder el sentido
Uno de los valores centrales de As Vacas dos Meus es la relación directa con quien consume. No solo para vender, sino para explicar, para compartir el porqué de cada decisión y para devolverle al alimento su contexto. Saber de dónde viene lo que comemos no es un lujo, es una forma de responsabilidad compartida.
Esa transparencia genera algo cada vez más escaso: confianza. Y esa confianza es, en muchos casos, la base real de la sostenibilidad.
Impacto que no siempre se ve, pero se nota
El impacto de As Vacas dos Meus no se mide únicamente en producción. Se percibe en pastos cuidados, en suelo que se regenera, en paisaje mantenido y en la posibilidad de que la ganadería siga siendo una opción de vida digna en el rural gallego.
Cuando la actividad agraria está bien integrada en el territorio, los beneficios se multiplican y permanecen. No desaparecen con la siguiente campaña.
Una pregunta para cerrar
En un momento en el que hablamos cada vez más de sostenibilidad, quizá convenga mirar con más atención a proyectos como este y preguntarnos: ¿qué ganadería queremos apoyar con nuestras decisiones cotidianas?
Porque, al final, el futuro del rural también se construye desde lo que elegimos poner en la mesa.






