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6 iniciativas rurales que han dado la vuelta al mundo

Cada vez más personas se animan a recuperar tradiciones de origen rural adaptándolas al 2.0. Estas son seis iniciativas que no puedes perderte si quieres estar en la onda.

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Cuando el ser humano se asentó por primera vez no existían las grandes metrópolis. Las comunidades eran pequeñas y sus miembros dependían de la confianza de los unos en los otros y de la naturaleza que los rodeaba. Esto dio lugar a lazos con el entorno que definieron nuestra visión del mundo.

Hoy en día, en un momento en el que un gran porcentaje de la población mundial se concentra en las ciudades, las iniciativas de retorno al rural cobran importancia por todo lo que tienen que aportar en cuanto a relaciones humanas, tradición y conocimiento. Mediante proyectos de revalorización cultural y biológica se busca sumar la sabiduría de nuestros antepasados a las nuevas tecnologías y desarrollos. Esto se combina con no renunciar a las comodidades de la vida moderna. De este modo, los horizontes de niños y no tan niños pueden ampliarse y fomentar una relación más estrecha con el mundo que les rodea.

Para ilustrar esta tendencia que gana adeptos de forma notable hemos seleccionado una serie de proyectos e iniciativas rurales que no debes perderte y que están estrechamente relacionados con aquellos que llevan a cabo los colaboradores del Mercado de la Cosecha.

Todos ellos constan de un elemento común: la transmisión de valores a las siguientes generaciones para preservar y proteger los bienes materiales e inmateriales que nos rodean. Y, por supuesto, todos ellos lo hacen desde el foco de lo rural.

Recuperación de la fauna y el entorno

Tal como pusimos de manifiesto en su momento a través de los principios de la permacultura, la recuperación del entorno en el que vivimos es una parte fundamental de nuestra vida. Para poder recobrar el conocimiento de nuestros padres y abuelos es necesario conocer lo mejor posible las condiciones biológicas que lo hicieron posible.

Las iniciativas ecológicas buscan combinar ambas vertientes para ofrecer conocimiento sobre nuestro patrimonio natural y ayudarnos a convivir con él sin destruirlo ni esquilmarlo.

Turismo sostenible. La experiencia de Mirlo Positive Nature en las Islas Canarias

El turismo sostenible es uno de los caballos de batalla de decenas de asociaciones y agrupaciones ya que en un mundo globalizado la presencia de visitantes es sinónimo de éxito. Cuánta más gente pueda dar a conocer las bondades de un lugar y sus características sostenibles más sencillo será que los proyectos alcancen difusión, nuevos fondos y nuevos cooperantes y socios comprometidos.

Sin embargo, el turismo es también un arma de doble filo ya que la masificación incrementa los problemas potenciales del tránsito de personas, especialmente cuando hablamos de espacios protegidos.

Con el fin de proteger el entorno natural de la Isla de Tenerife, Mirlo Positive Nature decidió dar una vuelta de tuerca a las actitudes lesivas de un gran número de turistas llegados a las Islas Canarias. Para contrarrestar la huella ecológica que cada visitante, ¡y son muchos a lo largo de cada año!, esta compañía ofrece a cada usuario concienciado con el medio ambiente que compense su visita a la isla dejando una marca positiva en su entorno, recuperando su fauna y su flora. El resultado de ese premio fue la replantación de un bosque autóctono en el valle de La Orotava en 2014.

Para formar parte de este proyecto los visitantes sólo debían ser muy conscientes de que cada una de sus actividades en la isla tiene un impacto sobre el entorno natural. Para compensarlas, desde Mirlo Positive Nature se ofrecían paquetes “positive nature”. Cada una de las aportaciones a cargo de los gases de efecto invernadero emitidos por un paseo en coche, la cantidad de agua empleada en la estancia… Se destinaría a las distintas fases de la plantación del bosque.

Los viajeros con un interés más localizado en la preservación de la naturaleza y la tradición canarias podían acceder, además, a productos y servicios tradicionales elaborados por empresas de la zona.

En definitiva, Mirlo Positive Nature aplicó el principio de pensar global y actuar local para llevar el cambio a su tierra.

Recuperación de especies en peligro de extinción. La lucha por la supervivencia del quebrantahuesos

Los humanos compartimos planeta con un gran número de seres vivos que, debido a muchas de nuestras acciones, ven peligrar su hábitat. Sin embargo, cada vez más personas dedican sus esfuerzos a revertir las acciones negativas sobre el medioambiente que ya existen y a evitar otras nuevas amenazas.

El quebrantahuesos, un ave que muchos tomarán por un simple carroñero, es uno de los ejemplos más claros de fauna amenazada en la Península Ibérica. En estos momentos su especie aún se encuentra en peligro de extinción y su presencia se ve reducida a los picos de Europa. Su ubicación es restringida debido, principalmente, a sus dificultades para integrarse en nuevos terrenos y a que, actualmente, aún existen muy pocas parejas de cría. Para revertir este status la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos se dedica de forma intensiva a la protección del hogar de este ave y a la divulgación sobre el mismo. Partiendo de algo con tan poco glamour como recuperar la población de un ave que se alimenta de carroña, la fundación lleva más de 20 años luchando por la biodiversidad de nuestro país.


Al igual que en el caso de Mirlo Positive Nature, el enfoque de los voluntarios está claro: un mundo con diversidad y un patrimonio natural protegido nos permite desarrollar de forma sostenible asentamientos humanos que perduren en el tiempo y sean semilla de evolución para la sociedad.

Revitalización del oficio tradicional. De relojes suizos e infusiones ecológicas

En un mundo totalmente interconectado donde la tecnología parece haber tomado las riendas, retornar a la tradición para generar valor en el mercado parece una aventura de Quijotes y Sanchos.

Sin embargo, son cada vez más los consumidores concienciados con el proceso productivo más allá de su estética y su precio final. Un número cada vez mayor de ciudadanos se interesa de forma activa por el origen de su compra, la historia tras su creación y las implicaciones que ello tendrá en su vida diaria y la del planeta.

Por este motivo, distintos grupos de artesanos a lo largo y ancho del mundo han apostado por recuperar actividades que ya creíamos desaparecidas y vuelto a los orígenes de forma voluntaria. No han renunciado a las nuevas tecnologías. Al contrario, las han puesto al servicio de la historia para poder ofrecernos productos y conocimientos en un solo paquete.

Del árbol del tilo a la producción 2.0: Swiss Koo y Lötscher

La tradición suiza de los relojes de cuco es casi tan conocida como la del chocolate de los Alpes. Muchos pueden creer que estos adornos se han quedado en el siglo XIX y que los que ahora adornan las casas de los helvéticos proceden, en realidad, de factorías chinas.

¡Nada más lejos de la realidad! En el país de los lagos existen emprendedores que han dado continuidad al negocio familiar sin renunciar al beneficio de la venta online e, incluso, los envíos internacionales.

Dos de los ejemplos más representativos de esta corriente son las empresas Swiss Koo y Lötscher.

Los primeros han apostado por modernizar de forma clara una tradición centenaria para permitir que los más jóvenes se acerquen a un sector considerado anticuado. Colores, formas y materiales se combinan para ofrecer una experiencia única alrededor de un reloj de péndulo. Esto no es sinónimo de abandono de la tradición relojera suiza. Al contrario, para todos los que formamos Mercado de la Cosecha es un ejemplo muy claro de integración entre dos mundos.

Lötscher, por su parte, ha mantenido desde 1920 su zona de aprovisionamiento de materias primas, focalizándose en una política “Kilómetro Cero” para cada uno de los materiales que componen sus piezas de arte. Desde los árboles de tilo que darán lugar a la casa del cuco hasta las piedras y arena que se convertirán en decoración, todos provienen de su entorno más cercano. Si bien con un estilo más tradicional que Swiss Koo, los engranajes de la empresa familiar siguen girando y cautivando a niños y mayores.

Ambos son la prueba viviente de que no es necesario renunciar a la herencia familiar y al producto local para montar un negocio de éxito acorde a los tiempos modernos.

Las infusiones ecológicas regadas por el Orballo

Bajo unos principios muy similares a los que rigen el trabajo de los relojeros suizos que os presentábamos un poco más arriba, aquí, en nuestra tierra, Orballo ha focalizado sus esfuerzos en recuperar la producción tradicional de plantas y hierbas para su uso alimentario. Esta es una de las iniciativas que recogemos en Mercado de la Cosecha como representativas del despertar de un rural gallego comprometido con el entorno y la sociedad.

Todos sus productos se enfocan a desarrollar los sentidos mediante hierbas aromáticas, infusiones, arroces ecológicos y especias.

Desde su fundación Orballo ha dedicado su esfuerzo y constancia a recuperar un terreno de cultivo en la parroquia de As Mariñas (A Coruña), en el cual ha apostado por variedades autóctonas como castaños, avellanos, nogales y, por supuesto, múltiples plantas aromáticas.

Su filosofía puede resumirse en: protección de los recursos naturales, mimo y pasión por la historia de nuestros cultivos y una vocación total a la satisfacción del cliente.

Como os avanzábamos desde el principio, para ser sostenible y potenciar la recuperación del entorno rural no es necesario renunciar a las bondades del mundo moderno. Por ello los miembros de Orballo exploran día a día las posibilidades de nuevas combinaciones, incluyendo el té de camelia, una novedad en nuestra comunidad, que, sin embargo, cuenta con alguna de las mayores colecciones de estas plantas del continente europeo.

Patrimonio cultural inmaterial: silbando por las islas

No toda recuperación del rural se enfoca en proteger el medio ambiente o retomar actividades productivas en peligro de extinción. En España existen una serie de iniciativas que ponen el foco de su acción en el patrimonio que no se puede palpar pero nos ha convertido en quienes somos.

Los habitantes de la isla de La Gomera (Canarias) son muy conscientes de ello ya que es uno de los pocos rincones del planeta en el que los habitantes se comunican de forma completa y compleja sólo a través de silbidos que sustituyen de manera integral al idioma hablado. En este caso el idioma que se sustituye es el castellano de las Islas Canarias.

Además, según fuentes oficiales, el Silbo Gomero (así es como se llama), cuenta con más de 22.000 hablantes que forman parte de una comunidad que comparte, a mayores, rasgos culturales, sociales y económicos.

La historia de recuperación de este lenguaje, de origen precristiano, cuenta una crónica de superación y de integración con el entorno. En una isla volcánica donde predominan las montañas y formaciones rocosas se hace más necesario que nunca el contar con un sistema de comunicación que pueda superar las distancias.

La Gomera es una de las islas del archipiélago canario que sufrió con mayor dureza el golpe de la emigración a lo largo del siglo XIX y XX. Por este motivo el Silbo estuvo a punto de desaparecer, quedando relegado a algunos de los ancianos del lugar que lo empleaban en su día a día. Sin embargo, en 1999 el Cabildo Insular reconoció, gracias a la fuerte implicación del profesor retornado Isidro Ortiz Mendoza, la importancia de este lenguaje y es materia obligatoria en las escuelas de la isla.

Hoy en día, un porcentaje muy importante de personas nacidas antes de 1950 y todos los niños de La Gomera son capaces de articular de comunicarse a través del silbo.



Estas son solo algunas de las iniciativas de recuperación del entorno rural que existen a lo largo y ancho del planeta. ¿Conoces alguna otra que quisieras ver añadida a esta entrada? Te esperamos con los brazos abiertos en los comentarios :)
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José Manuel de la Puente González

José Manuel de la Puente González

He visto el catálogo de Orballo y no veo la infusión de té entre sus productos. No sé si tienen ya una plantación de té camelia sinensis , pero si existe en Galicia desde hace unos diez años la primera plantación de este producto en el continente europeo: en el Pazo de Quinteiro da Cruz en Ribadumia., aparte de hacer un té muy rico, también elaboran jabones, serum, ... con una base totalmente artesanal. Os lo recomiendo, aparte de suponer el mayor esfuerzo botánico de desarrollar la camelia como planta en toda su diversidad.