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¡Feliz Día Internacional del Burro!

Son nobles, leales, grandes trabajadores y sobre todo muy inteligentes. Los burros son viejos compañeros de trabajo habituales en el campo, especialmente en Galicia pero no siempre se les ha tratado con el cariño que merecían. Sin embargo, en los últimos años algunas iniciativas innovadoras y sostenibles se han esforzado por devolver a los burros al lugar que merecen en nuestro rural

Los burros de Casa Grande de Xanceda son guardianes de las vacas.jpg

Durante mucho tiempo y en tristes ocasiones, aún hoy en día, los burros son maltratados y abandonados. Sin embargo, son entrañables, trabajadores, mucho más listos de lo que su nombre indica y sobre todo, más últiles para la sociedad de lo que podamos imaginar.

Prueba de ello son dos iniciativas gallegas que se han propuesto devolver a los burros su papel en nuestro rural. Hoy, Día Internacional del Burro, queremos recordarlas para reivindicar su importancia.

Una cuadrilla de burros antiincendios

El proyecto impulsado por la Asociación Andrea en Allariz combina a la perfección lo que en el Mercado de la Cosecha consideramos las tres claves de nuestra filosofía: tradición, innovación y sostenibilidad medioambiental. Basándose en el pastoreo extensivo como método de eliminación de maleza, en la Reserva de la Biosfera de Allariz, un grupo de burros incorpora sistemas de geolocalización GPS para monitorizar las zonas de pastoreo, controlar las áreas de tráfico rodado y conocer en todo momento dónde se encuentran. El objetivo es contribuir a mantener limpios los terrenos y, consecuentemente, limitar la incidencia de incendios forestales. Los burros son especialmente buenos realizando esta labor, porque llegan a donde no lo hace ningún otro animal. Si llega a un muro no lo tira, sino que lo rodea. El sistema GPS está enlazado con los móviles de los responsables de la asociación, lo que les permite acudir con rapidez si los burros se acercan a los límites fijados. Así pueden tener animales pastoreando en zonas a las que antes no se podía llegar, sin riesgo de que escapen o supongan un riesgo para la circulación en carretera. 

Esta comunidad de burros, está compuesta por animales que fueron abandonados o maltratados y otros que ya han nacido en ella. 

Además, la Asociación Andrea realiza actividades de asnoterapia para personas con síndrome de Down, autismo o alzheimer. Su carácter tranquilo y bonachón les hace perfectos para ayudar en terapias con personas con este tipo de discapacidades. En ocasiones, el solo hecho de compartir un momento con estos animales es motivador para ellos y les aporta una interacción saludable.



Los mejores guardaespaldas del ganado

La otra gran iniciativa gallega vinculada a los burros la impulsan nuestros amigos de Casa Grande de Xanceda, una granja láctea ecológica ubicada en Mesía que desde sus orígenes, se propuso hacer las cosas de otra forma y, sobre todo, con criterios de sostenibilidad. En 2008 sufrieron continuos ataques de lobos a sus vacas. En una ocasión, los lobos mataron a 12 miembros del rebaño, además de causar un grave estrés al resto, lo que provocó abortos y una bajada dramática en la producción de leche. Tenían que atajar el problema pero los métodos habituales no les convencían así que buscaron uno alternativo que les permitiera evitar los ataques sin dañar a los lobos. Para ello, empezaron por llamar a las principales asociaciones de protección del lobo, al fin y al cabo, ¿quién les iba a asesorar mejor que ellos? Con su ayuda, tomaron la decisión de adoptar varios perros de la raza mastín, cuyo instinto protector del ganado les convierte en perfectos guardianes de las vacas. Recorrieron varias perreras en busca de animales que necesitaran una segunda oportunidad y no tardaron en encontrarlos: Titán, Canela, Rex, Troya, Terra y Reina no pierden ojo de lo que pasa en los prados.

Además, cercaron todos sus prados con vallas de 3 metros de altura. Y la estrategia de defensa se completó con una idea de Cristina Fernández-Armesto, socia fundadora de la empresa. Ella había estado de voluntaria en una organización de protección de animales carnívoros en Namibia y allí vivió una situación similar, en aquel caso, con guepardos y leopardos que atacaban al ganado. De allí sacó la idea de integrar burras jóvenes con las vacas. Las burras las protegen como si fuesen de su propia familia. Sus enormes orejas detectan posibles ataques mucho antes que las vacas, rebuznan y ponen en alerta ante la presencia del lobo al resto del ganado y a los mastines. 

Cristina lo explica muy bien en este vídeo, un fragmento de su charla en los Parladoiros del Mercado de la Cosecha de 2015. 


Hoy sus burros, Xanceda y Junior, son muy importantes para esta empresa hasta el punto de que se han convertido en protagonistas de algunos de los packagings de los productos de Casa Grande de Xanceda. 

A pesar de haberse usado históricamente como fuerza de trabajo en el campo en diferentes lugares del mundo, los burros han sido con frecuencia infravalorados, hasta el punto de que en algunos países se encuentran en peligro de extinción. Estas iniciativas gallegas demuestran que no solo son animales muy inteligentes, sino que pueden ayudarnos mucho más de lo que imaginamos también en nuestro objetivo de hacer del rural una alternativa real para el desarrollo competitivo de Galicia.

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